viernes, 20 de junio de 2025

IMAGNES DE BUENOS HABITOS DE LA LECTURA

 






ACTIVIDADES DE COMPRENSION LECTORA

 



POEMAS

 







TEMAS PARA PARACTICAR LA LECTURA

    

El deporte

Practicar deporte es muy importante para el ser humano, sea cual sea su edad. Consiste en dedicar una parte de nuestro tiempo a realizar una actividad física, es decir, a hacer ejercicio moviendo las partes de nuestro cuerpo. Cuando hacemos deporte nos divertimos y pasamos un buen rato.

Hay deportes individuales como la natación y deportes en grupo como el fútbol. Todos ellos tienen una serie de normas que hay que respetar y cumplir. Son las reglas del juego.

Cuando se practica deporte para conseguir un trofeo o una medalla, hablamos de deportes de competición. En este caso, el deportista debe entrenar duro para alcanzar el objetivo, que es ganar.

El deporte tiene muchos beneficios. Nos ayuda a fortalecer los músculos y los huesos, y en general mejora nuestra condición física y el aspecto de nuestro cuerpo. Además, hacer ejercicio nos entretiene y nos relaja, así tendremos buen humor durante el día, estaremos más concentrados en clase y dormiremos mejor por las noches.

Los deportes nos enseñan a esforzarnos por las cosas y a intentar superar las dificultades. También aprendemos a jugar con los demás, a respetar al contrincante y que aunque no siempre ganemos, lo importante es disfrutar del juego.





Arañas e insectos

Mucha gente piensa que las arañas son insectos, pero en realidad, se trata de dos familias muy distintas y que no tienen nada que ver una con otra.

Vamos a ver algunas de sus diferencias:

Las arañas tienen ocho patas. Su cuerpo se divide en dos partes: una cabeza unida al tórax, y el abdomen. Los arácnidos nunca tienen alas así que son incapaces de volar y tampoco tienen antenas. Poseen la curiosa capacidad de producir hilos de seda para fabricar telas que usan para atrapar insectos y alimentarse, ya que son animales carnívoros, aunque hay que tener en cuenta que no todas las arañas fabrican telas.

Los insectos, en cambio, tienen seis patas. Su cuerpo no se divide en dos partes sino en tres, porque su cabeza está separada del tórax. La mayoría de los insectos poseen alas que les permiten volar y todos tienen antenas. La alimentación de los insectos es mucho más variada que la de las arañas porque si bien es cierto que hay insectos que también son carnívoros y cazan otros animales, según la especie su comida varía mucho. Unos se alimentan de hojas, otros de semillas, otros comen frutos, otros raíces, otros madera… y algunos son omnívoros, es decir, comen de todo. 



















































 

CUENTOS CLÁSICOS

 

Cuento de Blancanieves y los siete enanitos

Érase una vez una joven y bella princesa llamada Blancanieves que vivía en un reino muy lejano con su padre y madrastra.

Su madrastra, la reina, era también muy hermosa, pero arrogante y orgullosa. Se pasaba todo el día contemplándose frente al espejo. El espejo era mágico y cuando se paraba frente a él, le preguntaba:

—Espejito, espejito, ¿quién es la más hermosa del reino?

Entonces el espejo respondía:

— Tú eres la más hermosa de todas las mujeres.

La reina quedaba satisfecha, pues sabía que su espejo siempre decía la verdad. Sin embargo, con el pasar de los años, la belleza y bondad de Blancanieves se hacían más evidentes. Por todas sus buenas cualidades, superaba mucho la belleza física de la reina. Y llegó al fin un día en que la reina preguntó de nuevo:

—Espejito, espejito, ¿quién es la más hermosa del reino?

El espejo contestó:

—Blancanieves, a quien su bondad la hace ser aún más bella que tú.

La reina se llenó de ira y ordenó la presencia del cazador y le dijo:

—Llévate a la joven princesa al bosque y asegúrate de que las bestias salvajes se encarguen de ella.

Con engaños, el cazador llevó a Blancanieves al bosque, pero cuando estaba a punto de cumplir las órdenes de la reina, se apiadó de la bella joven y dijo:

—Corre, vete lejos, pobre muchacha. Busca un lugar seguro donde vivir.

Encontrándose sola en el gran bosque, Blancanieves corrió tan lejos como pudo hasta la llegada del anochecer. Entonces divisó una pequeña cabaña y entró en ella para dormir. Todo lo que había en la cabaña era pequeño. Había una mesa con un mantel blanco y siete platos pequeños, y con cada plato una cucharita. También, había siete pequeños cuchillos y tenedores, y siete jarritas llenas de agua. Contra la pared se hallaban siete pequeñas camas, una junto a la otra, cubiertas con colchas tan blancas como la nieve.

Blancanieves estaba tan hambrienta y sedienta que comió un poquito de vegetales y pan de cada platito y bebió una gota de cada jarrita. Luego, quiso acostarse en una de las camas, pero ninguna era de su medida, hasta que finalmente pudo acomodarse en la séptima.

Cuando ya había oscurecido, regresaron los dueños de la cabaña. Eran siete enanos que cavaban y extraían oro y piedras preciosas en las montañas. Ellos encendieron sus siete linternas, y observaron que alguien había estado en la cabaña, pues las cosas no se encontraban en el mismo lugar.

El primero dijo: —¿Quién se ha sentado en mi silla?

El segundo dijo: —¿Quién comió de mi plato?

El tercero dijo: —¿Quién mordió parte de mi pan?

El cuarto dijo: —¿Quién tomó parte de mis vegetales?

El quinto dijo: —¿Quién usó mi tenedor?

El sexto dijo: —¿Quién usó mi cuchillo?

El séptimo dijo: —¿Quién bebió de mi jarra?

Entonces el primero observó una arruga en su cama y dijo: —Alguien se ha metido en mi cama.

Y los demás fueron a revisar sus camas, diciendo: —Alguien ha estado en nuestras camas también.

Pero cuando el séptimo miró su cama, encontró a Blancanieves durmiendo plácidamente y llamó a los demás:

—¡Oh, cielos! —susurraron—. Qué encantadora muchacha

Cuando llegó el amanecer, Blancanieves se despertó muy asustada al ver a los siete enanos parados frente a ella. Pero los enanos eran muy amistosos y le preguntaron su nombre.

—Mi nombre es Blancanieves —respondió—, y les contó todo acerca de su malvada madrastra.

Los enanos dijeron:

—Si puedes limpiar nuestra casa, cocinar, tender las camas, lavar, coser y tejer, puedes quedarte todo el tiempo que quieras—. Blancanieves aceptó feliz y se quedó con ellos.

Pasó el tiempo y un día, la reina decidió consultar a su espejo y descubrió que la princesa vivía en el bosque. Furiosa, envenenó una manzana y tomó la apariencia de una anciana.

— Un bocado de esta manzana hará que Blancanieves duerma para siempre — dijo la malvada reina.

Al día siguiente, los enanos se marcharon a trabajar y Blancanieves se quedó sola.

Poco después, la reina disfrazada de anciana se acercó a la ventana de la cocina. La princesa le ofreció un vaso de agua.

—Eres muy bondadosa —dijo la anciana—. Toma esta manzana como gesto de agradecimiento.

En el momento en que Blancanieves mordió la manzana, cayó desplomada. Los enanos, alertados por los animales del bosque, llegaron a la cabaña mientras la reina huía. Con gran tristeza, colocaron a Blancanieves en una urna de cristal. Todos tenían la esperanza de que la hermosa joven despertase un día.

Y el día llegó cuando un apuesto príncipe que cruzaba el bosque en su caballo, vio a la hermosa joven en la urna de cristal y maravillado por su belleza, le dio un beso en la mejilla, la joven despertó al haberse roto el hechizo. Blancanieves y el príncipe se casaron y vivieron felices para siempre.



Cuento de Ricitos de Oro

Érase una vez una familia de osos que vivían en una linda casita en el bosque. Papá Oso era muy grande, Mamá Osa era de tamaño mediano y Osito era pequeño.

Una mañana, Mamá Osa sirvió la más deliciosa avena para el desayuno, pero como estaba demasiado caliente para comer, los tres osos decidieron ir de paseo por el bosque mientras se enfriaba. Al cabo de unos minutos, una niña llamada Ricitos de Oro llegó a la casa de los osos y tocó la puerta. Al no encontrar respuesta, abrió la puerta y entró en la casa sin permiso.

En la cocina había una mesa con tres tazas de avena: una grande, una mediana y una pequeña. Ricitos de Oro tenía un gran apetito y la avena se veía deliciosa. Primero, probó la avena de la taza grande, pero la avena estaba muy fría y no le gustó. Luego, probó la avena de la taza mediana, pero la avena estaba muy caliente y tampoco le gustó. Por último, probó la avena de la taza pequeña y esta vez la avena no estaba ni fría ni caliente, ¡estaba perfecta! La avena estaba tan deliciosa que se la comió toda sin dejar ni un poquito.

Después de comer el desayuno de los osos, Ricitos de Oro fue a la sala. En la sala había tres sillas: una grande, una mediana y una pequeña. Primero, se sentó en la silla grande, pero la silla era muy alta y no le gustó. Luego, se sentó en la silla mediana, pero la silla era muy ancha y tampoco le gustó. Fue entonces que encontró la silla pequeña y se sentó en ella, pero la silla era frágil y se rompió bajo su peso.

Buscando un lugar para descansar, Ricitos de Oro subió las escaleras, al final del pasillo había un cuarto con tres camas: una grande, una mediana y una pequeña. Primero, se subió a la cama grande, pero estaba demasiado dura y no le gustó. Después, se subió a la cama mediana, pero estaba demasiado blanda y tampoco le gustó. Entonces, se acostó en la cama pequeña, la cama no estaba ni demasiado dura ni demasiado blanda. De hecho, ¡se sentía perfecta! Ricitos de Oro se quedó profundamente dormida.

Al poco tiempo, los tres osos regresaron del paseo por el bosque. Papá Oso notó inmediatamente que la puerta se encontraba abierta:

—Alguien ha entrado a nuestra casa sin permiso, se sentó en mi silla y probó mi avena —dijo Papá Oso con una gran voz de enfado.

—Alguien se ha sentado en mi silla y probó mi avena —dijo Mamá Osa con una voz medio enojada.

Entonces, dijo Osito con su pequeña voz:

—Alguien se comió toda mi avena y rompió mi silla.

Los tres osos subieron la escalera. Al entrar en la habitación, Papá Oso dijo:

—¡Alguien se ha acostado en mi cama!

Y Mamá Osa exclamó:

—¡Alguien se ha acostado en mi cama también!

Y Osito dijo:

—¡Alguien está durmiendo en mi cama! —y se puso a llorar desconsoladamente.

El llanto de Osito despertó a Ricitos de Oro, que muy asustada saltó de la cama y corrió escaleras abajo hasta llegar al bosque para jamás regresar a la casa de los osos.




TRABALENGUAS



TRABALENGUAS PARA IR MEJORANDO LA FLUIDEZ LECTORA.

 








sábado, 7 de junio de 2025

CUENTOS PARA COMPRENSION LECTORA


SARA Y LUCIA

 Érase una vez dos niñas muy amigas llamadas Sara y Lucía. Se conocían desde que eran muy pequeñas y compartían siempre todo la una con la otra.

Un día Sara y Lucía salieron de compras. Sara se probó una camiseta y le pidió a su amiga Lucía su opinión. Lucía, sin dudarlos dos veces, le dijo que no le gustaba cómo le quedaba y le aconsejó buscar otro modelo.

Entonces Sara se sintió ofendida y se marchó llorando de la tienda, dejando allí a su amiga. Lucía se quedó muy triste y apenada por la reacción de su amiga. No entendía su enfado ya que ella sólo le había dicho la verdad.

Al llegar a casa, Sara le contó a su madre lo sucedido y su madre le hizo ver que su amiga sólo había sido sincera con ella y no tenía que molestarse por ello. Sara reflexionó y se dio cuenta de que su madre tenía razón.

Al día siguiente fue corriendo a disculparse con Lucía, que la perdonó de inmediato con una gran sonrisa. Desde entonces, las dos amigas entendieron que la verdadera amistad se basa en la sinceridad.

Y colorín colorado este cuento se ha acabado, y el que se enfade se quedará sentado.

FIN

Cuento de Noelia Rodríguez Pérez (España)


Actividades de comprensión lectora sobre el cuento corto

Este cuento corto, tan sencillo de entender para los más pequeños, es ideal para hablar con los niños del valor de la sinceridad y el valor de la amistad. La amistad no se entiende sin sinceridad, aunque ésta a veces duela, hiera o enfade. Puedes ayudar a tu hijo a entender el mensaje del cuento reflexionando con ayuda de estas preguntas: 

  1. ¿Cómo se llaman las dos amigas protagonistas?
  2. ¿Para qué salieron las dos amigas?
  3. ¿Por qué se enfadó Sara?
  4. ¿Qué le dijo su madre cuando se lo contó?
  5. ¿Qué hicieron finalmente Sara y luego Lucía?
  6. ¿Qué has aprendido con este cuento?


NANA Y NANITA

Nana y Nanita eran dos ranas. Cuando Nanita empezó a croar llamó tonta a Nana, y como a ella le pareció muy gracioso no dijo nada. Cuando Nanita empezó a esconderse entre las hiedras haciendo que Nana la buscara durante horas, ella no le dijo nada. Cuando Nanita aprendió a saltar comenzó a dar patadas y mordiscos a Nana, pero ella pensando que era muy pequeña para reprenderla, tampoco le dijo nada. Así la ranita crecía haciéndose cada vez más terca, grosera y respondona, no solo con Nana, sino con todos los demás.

- ¡No me puedes hablar así! - dijo un día Nana. Pero Nanita croó fuerte y Nana respondió de la misma manera.

- ¡No puedes ir a la charca a estas horas! - le dijo otro día Nana. Pero Nanita croó y se marchó.

- ¡Saca estas ramas sucias de aquí! - decía Nana todos los días para que Nanita ayudara en las tareas de limpieza. Pero la ranita croaba y croaba contestando tan mal, que al final Nana, croando también, acababa por hacer ella esa tarea.

Solo había una cosa que Nanita pedía a Nana cada día; que le contara un cuento por las noches.

Aunque Nana decía que no se lo iba a contar porque se había portado muy mal, cuando llegaba la noche Nanita la miraba con ojos tristes y llorosos, croaba y croaba saltando a su alrededor, y Nana acababa cediendo y le contaba el cuento.

Una mañana, llorando desconsoladamente, Nana fue a buscar a cocodrilo, famoso allí por sus sabios consejos.

- Nanita no me hace nunca caso. Es terca, irrespetuosa y respondona - le contó Nana muy angustiada.

- Todos lo sabemos - dijo cocodrilo haciendo un ademán. Nana, muy triste, asintió y continuó hablando.

- No sé qué hacer para que Nanita comprenda que su comportamiento no es bueno.

Cocodrilo que era el sabio del humedal le dijo a Nana.

- Has hecho de Nanita una pequeña tirana. Siempre la has dejado hacer todo lo que ha querido, aunque no fuera lo correcto, y ahora ella no piensa que está obrando mal. Aún no es tarde para remediarlo. Aquí me tienes para hablar cuando lo necesites.

Nana se echó las patas a la cabeza. Comprendió que amar a Nanita no significaba dejarla hacer lo que quisiera, y lloró y lloró echándose la culpa.

Nana hablaba mucho con cocodrilo y empezó a seguir sus consejos.

Cuando anocheció, la ranita apareció y como siempre pidió a Nana que le contara el cuento.

- Saca las ramas sucias de aquí - le pidió Nana.

La ranita, sin hacer caso, de nuevo croó y saltó alrededor de ella pidiendo el cuento. Como Nana seguía con sus tareas, Nanita, desconcertada, empezó a croar y croar más fuerte. Después empezó a saltar como una loca. Luego se puso muy, muy triste para dar pena. Pero esta vez Nana no hizo caso a sus protestas. Tampoco sacó las ramas como pensó la ranita que haría.

- ¡Quiero que me leas un cuento! - croó la ranita a los dos días gritando con todas sus fuerzas.

- ¡No es el momento! Cuando estés más tranquila hablaremos - dijo muy serena Nana, sin croar alto, siguiendo los consejos de cocodrilo. Luego miró las ramas tiradas en el suelo y se fue de allí.

A la noche siguiente, las ramas sucias seguían amontonadas en el mismo lugar.

A los cuatro días la ranita otra vez croó muy fuerte pidiendo su cuento. Saltó de un lado a otro muy enfadada, puso cara de pena, croó y croó con mucha más fuerza, pero de nada le sirvió. Las ramas sucias seguían allí amontonadas.

Pasaron cinco largos días y, esa noche, cuando Nana llegó a casa descubrió que las ramas ya no estaban. Se puso muy contenta cuando se asomó a la senda y vio a la ranita dejando las ramas sucias en el pozo de los desechos.

- ¿Me cuentas un cuento? - croó Nanita cuando volvió. Esa noche Nana, muy feliz, contó dos cuentos a Nanita.


Actividades de comprensión lectora sobre el cuento corto

Es hora de hacer esta preguntas a tu hijo sobre el cuento, no importa si la vuelven a leer, ¡háganlo las veces que sean necesarias!

  1. ¿Cómo llamó Nanita a Nana y ella no dijo nada?
  2. ¿Por qué Nana no reprendía a Nanita cuando le faltaba al respeto?
  3. ¿Qué hacía Nanita para no ayudar en las tareas de casa?
  4. ¿A quién pidió ayuda Nana sobre el comportamiento de Nanita?
  5. ¿Qué hizo Nana para que Nanita cambiara su actitud?
  6. ¿Qué quería Nanita que hiciera Nana y ella no hizo caso?
  7. ¿Cuántos días pasaron antes de que Nanita reflexionara sobre su actitud?



































































































 

LA COMPRENSION LECTORA


La comprensión lectora es el proceso de entender y interpretar el significado de un texto escrito. Implica la capacidad de leer y comprender el contenido de un texto, identificando las ideas principales, los detalles importantes y las relaciones entre las diferentes partes del texto.


Niveles de Comprensión Lectora


1. Nivel Literal: La comprensión literal implica la capacidad de entender el significado directo del texto, sin interpretación adicional.

2. Nivel Inferencial: La comprensión inferencial implica la capacidad de hacer inferencias y sacar conclusiones basadas en el texto.

3. Nivel Crítico: La comprensión crítica implica la capacidad de evaluar y analizar el texto, considerando factores como la autoría, el propósito y el contexto.


Habilidades Involucradas en la Comprensión Lectora

1. Identificación de Ideas Principales: La capacidad de identificar las ideas principales y los detalles importantes en un texto.

2. Análisis de la Estructura del Texto: La capacidad de analizar la estructura del texto, incluyendo la organización y la relación entre las diferentes partes.

3. Inferencias y Conclusiones: La capacidad de hacer inferencias y sacar conclusiones basadas en el texto.

4. Evaluación y Análisis: La capacidad de evaluar y analizar el texto, considerando factores como la autoría, el propósito y el contexto.


Importancia de la Comprensión Lectora


1. Aprendizaje: La comprensión lectora es fundamental para el aprendizaje en todas las áreas del currículum.

2. Desarrollo de Habilidades: La comprensión lectora ayuda a desarrollar habilidades como la crítica, el análisis y la resolución de problemas.

3. Mejora del Rendimiento Académico: La comprensión lectora puede mejorar el rendimiento académico y los resultados escolares.

4. Preparación para la Vida Adulta: La comprensión lectora es esencial para la vida adulta, ya que proporciona acceso a información y conocimientos necesarios para tomar decisiones informadas.


Estrategias para Mejorar la Comprensión Lectora


1. Lectura Activa: La lectura activa implica la participación activa del lector en el proceso de lectura, haciendo preguntas y tomando notas.
2. Identificación de Palabras Clave: La identificación de palabras clave puede ayudar a entender el significado del texto.
3. Resumen y Síntesis: El resumen y la síntesis de la información pueden ayudar a comprender mejor el texto.
4. Discusión y Debate: La discusión y el debate sobre el texto pueden ayudar a desarrollar la comprensión crítica y la capacidad de análisis.

En resumen, la comprensión lectora es un proceso fundamental para el aprendizaje y el desarrollo, que implica la capacidad de entender y interpretar el significado de un texto escrito. Es importante desarrollar habilidades y estrategias para mejorar la comprensión lectora y aprovechar al máximo el potencial de la lectura.














 

 

IMAGNES DE BUENOS HABITOS DE LA LECTURA